Puede que sea la zona de Alemania donde en peores condiciones se ejerce la pro*titución. Al menos tiene esa fama. En la céntrica Kurfürtenstraße, prácticamente a cualquier hora del día, hay mujeres ofreciendo sus servicios. “¿Tienes ganas?”, suelen decirle a los viandantes que consideran clientes en potencia.

Las escenas de mujeres ligeras de ropa paseando por la calle, la clientela y la basura que deja esta activad – incluidos preservativos usados y jeringuillas que consumen in situ las adictas que se pr*stituyen en este punto de la ciudad –, sumado al mucho ruido que se genera en este ambiente, tiene hartos a los vecinos. Especialmente a los nuevos.

Las mujeres que se pr*stituyen aquí son, en su mayoría, extranjeras. Las autoridades tienen asumido que vienen del este y del sureste europeo. También que abundan las que sufren adicciones a dr*gas, las que se pr*stituyen porque están en una situación socio-económica de urgencia y las vinculadas a organizaciones criminales.

No hay solución definitiva a una problemática tan compleja, consecuencia seguramente indeseada de que en Alemania la pr*stitución es legal desde 2002. Pero el alcalde del distrito de Mitte, el ecologista Stephan von Dassel, ha hecho público – no sin crear polémica – su interés en valorar la idea de crear cabinas para que las pr*stitutas puedan ofrecer sus servicios en ellas.

Dos tipos de cabinas parecen estar sobre la mesa. En unas habría que acceder en coche. El cliente, para aparcar, tendría que situarse con el vehículo dejando una pared casi pegada a su puerta de conductor. La puerta de la pr*stituta y copiloto quedaría libre para ser abierta en caso de que la situación dentro del coche degenerara y pasara a ser peligrosa para la trabajadora. En la cabina también habría un botón de alarma, situado cerca de la puerta del copiloto del coche.

La otra idea consiste en instalar las “cabinas” en una zona cercana a donde hoy se ejerce la pr*stitución en la calle, bajo las vías del metro que tiene cerca la Kurfürtenstraße. No lejos de allí la línea U2 de metro tiene un trayecto elevado sobre la superficie de la ciudad. También se ha apuntado el espacioso y el antiguo aeropuerto de Tempelhof que desde hace años ha sido reconvertido en parque público.

Solución a este problema, según conviene en afirmar Klee, no lo ha habido nunca. Ha sido un tira y afloja constante entre pr*stitución y vecinos que coge de por medio a los responsables políticos de turno. Éstos parecen pulsar la opinión pública aireando “consideraciones” como las de las “cabinas”. No está claro que vayan a ser finalmente instaladas. A Von Dessel tampoco le funcionó hace dos años manifestarse a favor de prohibir la pr*stitución en la zona de la Kurfürtenstraße. La medida no contó con el apoyo ni de su propio partido.

¿Que te ha parecido esta medida del ayuntamiento de Berlin? ¿Crees que es una buena idea?

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