Destinos como Nueva York, California o Chicago se encuentran, de forma indiscutible, entre todas las listas de favoritos. Algo normal, ya que entre el cine y las redes sociales, no paramos de ver lo genial que puede llegar a ser ver todo aquello en persona, pero… ¿Será realmente como nosotros esperamos?

En realidad son pocas las veces que pensamos en el choque cultural que puede haber si nos decidimos por emprender dicho viaje, y al final muchos turistas se sienten incomodados, e incluso decepcionados por tan cara visita.

Es por esto que hoy os hemos traído una lista con algunas de estas cosas que suelen chocarnos cuando visitamos los Estados Unidos… ¿Estáis listos?

Se come a lo grande.

Todo tiene una versión gigante.

Y lo que no, puede hacerse frito.

(Bueno, y las cosas gigantes también pueden freírse ¡que no sea por obstrucción arterial, hombre!) Sí, alguien se ha dedicado a forrar galletas con masa de dougnuts y ha hecho esta aberración.

Las monedas son un lío.

Esto es algo que sin duda, no tarda en atrapar a todos los turistas: en las monedas no aparecen números, y tienen nombres muy confusos que no indican nada.

Los precios en los supermercados y tiendas no incluyen el IVA.

Pero no te engañes, lo tiene igual, sólo que te lo encuentras a modo de sorpresa en la factura final. Ouch.

Farmacias-quioscos.

Esta fotografía está tomada en una, y es que estos establecimientos son fáciles de confundir con tiendas de alimentación y pequeños supermercados. Venden hasta juguetes de niños.

Si no te gusta: lo descambias.

El grado de comprensión hacia los regalos desacertados es tal que las tiendas tienen establecidas hasta unas fechas concretas para que después de Navidad se puedan devolver aquellos regalos que no terminaron de convencer a nadie.

Las propinas.

Lo primero es que está mal visto no dejarlas, por lo que se considera de buena educación, y para seguir, hay un plus, estas deben ser altas. Si no cumples esto te mirarán realmente mal.

El abismo de la puerta.

Por alguna extraña razón, en Estados Unidos necesitan que los huecos de las puertas en los baños públicos te lleguen casi hasta las rodillas… ¿Será por ahorrar?

Vacaciones escasas.

Esperamos que tu intención no sea la de quedarte allí a trabajar, puesto que tus vacaciones te dejarán siempre con ganas de más, una vez conozcas a alguien de allí y te cuente su experiencia, sólo se te ocurrirá llorar de agradecimiento por tu quincena de agosto.

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Fuente: Difundir

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